Tener unos hábitos y conductas repetidas en el tiempo que nos sean favorables, no se deben confundir con automatismos que nos hacen caer en conductas instantáneas que denominamos de "piloto automático". Lo importante es que dichas conductas favorables no caigan en el automatismo, que seamos plenamente conscientes de ellas. 
Liberarse  del pensamiento incesante y perpetuo. No caer en la identificación continua con etiquetas, prejuicios, creencias y conceptos alojados en nuestra mente, que se convierten en autenticas barreras que impiden que nuestro autentico ser se relacione con la vida. Al derribar todas estas barreras estamos permitiéndonos sentir y experimentar como seres libres. 
Nuestra mente no está solamente en nuestro cerebro. Nuestro cuerpo en su conjunto es también mente. Cada cosa que sucede en nuestra mente, ocurre en nuestro cuerpo. Cada cosa que acontece en nuestro cuerpo, pasa en nuestra mente. La mente procesa información pasada y presente proyectando futuro. La mayoría de las veces comprendemos la realidad presente condicionados por el pasado. Tomar plena Conciencia consiste en prestar atención al presente desnudándose de pasado sin precipitarse en ataviarse futuro incierto. 
La mayoría de las personas tenemos tendencia a actuar de forma inconsciente usando nuestros hábitos y pautas de comportamiento. El primer cambio hacía la Conciencia sería la toma de razón de nuestros hábitos y pautas de comportamiento:
-Primero, cuestionándonoslos constantemente.
-y Segundo, continuar haciendo uso de ellos pero esta vez de forma más Consciente, o cambiándolos por otros nuevos elegidos con mayor Conciencia.  
Tomar Conciencia nos permite dejar de pensar cuando queremos, porque ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad tan horrible como habitual. Podemos parar ese ruido mental incesante que se autoalimenta y nos impide encontrar nuestra paz interior. Si tomamos el control con nuestra Conciencia nos encontraremos con nuestro yo verdadero derrotando al yo falso creado por nuestra mente. 
El paso fundamental para vivir plena y conscientemente es la aceptación de los que nos está ocurriendo: El aceptar nos hace conscientes. Aceptar nos hace más conscientes de la realidad. La aceptación no implica resignación. Al ser plenamente conscientes huimos de las respuestas aprendidas reflejas e instintivas. Abordamos la situación con una visión nueva. Para poder cambiar cualquier situación primero es aceptar de manera consciente y luego actuar conscientemente. 
Actuar como autómatas, nos limita. Coarta nuestras aptitudes, expectativas y potencial. El automatismo obstaculiza el cambio. Descubrir la Conciencia Plena nos impulsa a asumir riesgos, nos convierte en menos recelosos al fracaso y nos revela que podemos ejercer cierto control del contexto. Nos sentimos menos limitados, más fuertes, más libres y equilibrados.