La búsqueda de la felicidad en nuestro exterior nos hace caer en la trampa: El engaño del placer instantáneo tan efímero como frustrante. Nos arrastra a un contexto pendular que no podemos controlar del bueno/malo, me gusta/no me gusta, entusiasmo/tristeza, optimismo/pesimismo, gozo/aflicción... Una mirada a nuestro interior nos proporciona el equilibrio personal suficiente para conducirnos por la vida comprendiendo el mundo con una mirada diferente, sobre todo consciente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario